15 de marzo de 2017
La derrota ante Independiente, anoche en el Lorenzo Palacios, marcó el cierre de la participación de Boca en el certamen nacional. Perdía por 2 a 0 y, en el complemento, logró la paridad. Ese envión le sirvió para manejar el cotejo en el último tramo, pero no fue suficiente para imponerse al conjunto tandilense y pasar de ronda.
[gallery ids="148216"]
La más grande desilusión de todos los boqueases puede que no se haya motivado en la eliminación del Torneo Federal C, que es un golpe bien asestado, sino en que, por unos 20 minutos, germinó en cada uno de ellos una enorme ilusión de que revertir el tanteador era posible, y si esto se conseguía, se conseguía pasar de ronda. Del 0-2 al 2-2 y con el control (fundamentalmente emocional) explícito, la inversión de anhelos y esperanzas resultó lo suficientemente nutrida como para que el revés final sopapeara sin reparos. Cuando lo idealizado comenzó a dar paso, tibiamente, a la realidad, un coro de aplausos despidió al plantel del campo de juego fidelino, pleno reconocimiento al intento.
Inicialmente (y la tónica no se modificó a lo largo de todo el cotejo) fue un desarrollo emparejado más allá del punto de partida que depositaba al xeneize y a Independiente a un lado y otro de una imaginaria línea divisoria: Boca con la imperiosa necesidad de triunfar para estirar la estadía en el certamen; el conjunto rojinegro, ya clasificado. El elenco boquense jugaba tranquilo, sin urgencias de esas que entumecen todo mérito colectivo. Apuntalaba sus intentonas ofensivas por izquierda, con Ridao como administrador recurrente y máximo hacedor de relevancia en los metros finales. La buena sintonía entre el delantero y Lapalma era un camino que terminó por carecer de continuidad.
El primer gol del elenco serrano llegó al cabo de la primera notoria desinteligencia defensiva. De ella provino el lateral que encontró a Porta en el borde del área menor; allí, el 9 hizo gala (una vez más) de su evidente virtud para jugar de espaldas, controló como si se tratase del lugar más cómodo de su casa, giró y cruzó un remate al ras que venció a Íbalo.
La idiosincrasia de ambos no ofrecía diferencias de relieve: poco control, pelota desprendida y como recurso ofensivo básico, el pase/pelotazo largo y frontal, una apuesta a la segunda jugada. No se sostiene el juego en ofensiva (corría con mejor suerte la visita merced a Porta), por lo que iban y venían sin lucidez.
El primer tiempo se coronó con otro grosero yerro defensivo auriazul: Randazzo no recepcionó una pelota frontal que lo sobrepasó y pugnó por cederla, de cabeza, a Íbalo, que se acercaba a su posición; el cabezazo, además de muy anunciado, fue débil y terminó por ser un pase al Turri (muy atento a la circunstancia). El 7 se llevó el esférico y el arquero lo tocó arriba (Turri lo exageró lo justo y necesario). Penal para Independiente y segundo tanto de Porta.
Esas ilusiones que, en el ocaso, no fueron correspondidas con el triunfo, Boca comenzó a edificarlas bien temprano en el complemento. Ridao, luego que Escribano tradujese un envío frontal en una habilitación precisa, venció a Casas y agitó los mares internos en el corazón xeneize. Boca había afrontado el complemento con la intensión de resquebrajar la zona de confort en la que se había instalado el equipo de Tandil con el 2-0.
Meritorio resultaba entonces para las apetencias visitantes el no haberse desequilibrado, lograr abstenerse del clima alocado que envalentonaba al local. Independiente manejaba la pelota, se asociaba con mayor precisión y asiduidad que Boca, tenía en Rodrigo Vaquero un anclaje estable y en Porta y, más esporádicamente, en Gutiérrez a dos jugadores donde no sólo referenciar la ofensiva, sino también sostener el balón y alejarse de su arco.
Otra pelota frontal, larga, de Lapalma, ahora al punto final, la carrera de Travi no pareció preocupar al fondo rojinegro…hasta que cabeceó por sobre el arquero y empató el partido, a los 32’. Pasó a apoderarse de cotejo el equipo boquense, el carácter y el logro concreto de la paridad parecían ser factores determinantes como para que este resurgimiento fuera a culminar con la victoria necesaria. Pero no fue suficiente la estoicidad de Boca y la dicha se marchitó cuando el juez (que terminó por acomodar la repartija de fallos pensando en su bienestar) marcó penal por una infracción a Turri. Un pequeño bochorno de violencia, empujones, discusiones, piñas y sólo Casas que se lleva la peor parte (Íbalo debió correr la misma suerte) con la roja. Finalmente Agustín Olaechea pudo patear el penal y cifrar la victoria tandilense.
LA FIGURA
Lucas Porta
El delantero de Independiente hizo algo más que dos goles, aunque sea este doblete el que más claramente lo exponga. Porta y su juego de espaldas, su oficio de centro atacante, fueron muy útiles para el juego interno y para desplegar el equipo cuando era necesario aliviar el fondo. A su salida, el balón comenzó a volver mucho más asiduamente al arco de Casas.
Boca 2
Independiente 3
Boca
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026